1. Elige una sola fuente de verdad
Decide dónde vive el dato bueno: normalmente tu tienda online (WooCommerce, Shopify o PrestaShop). Los demás canales deben copiar de ahí, nunca al revés.
2. Conecta los canales a esa fuente
- Google Shopping y Meta pueden leer un feed de productos que se actualiza solo desde tu tienda.
- Muchos marketplaces aceptan un feed o una integración; si solo permiten cambios a mano, apunta qué productos tienes allí.
3. Revisa la frecuencia de actualización
Un feed que se actualiza una vez al día puede mostrar un producto agotado durante horas. Si vendes piezas únicas o con poco stock, pide actualizaciones más frecuentes.
4. Marca bien lo agotado
Mejor marcar un producto como "agotado" que borrarlo: conserva su historial en Google y vuelve a aparecer en cuanto repones.
5. Haz una revisión semanal
Una vez por semana, compara cinco o diez productos al azar en cada canal: precio, stock e imagen. Así detectas a tiempo cualquier desajuste.
